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Entrevista de Monseñor Maulión sobre el tema del CELAM

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Ecrire à l'auteur  Serviteurs de Jésus et de Marie  24 de mayo de 2007
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El CELAM (Conferencia Episcopal Latino Americana) surge por una decisión de la Santa Sede siendo Sumo Pontífice en la Iglesia el papa Pío XII en la segunda parte de la década de los años 50
La primera Conferencia fue convocada para ser realizada en Brasil, en Río de Janeiro, en 1955
Esta Conferencia Episcopal era un caso único en toda la Iglesia Universal porque integraba y agrupaba a los episcopados de América Latina (no es pan-americano sino América Latina)
A su nombre original (Conferencia Episcopal de Latino América) se le agregó posteriormente, para mayor explicitación, el término “y del Caribe”



¿Quiénes estuvieron al origen de esta iniciativa?

Fueron muchos los Obispos latinoamericanos que tuvieron una fuerte acción en el comienzo y en el desarrollo del CELAM. Son de distintos países, cada uno de los cuales contribuyó a consolidar. Su acción hizo que el CELAM sea una instancia eclesial muy fructuosa para la evangelización de la Iglesia. Sabiendo que quedo muy corto en su enunciado, simplemente recuerdo ahora a Mons. Larrain de Chile, a los Cardenales Pironio y Quarraccino de Argentina

¿El CELAM tiene algún poder decisivo?

No es un organismo de resolución ni de conducción porque todo lo que hace a la pastoral de una diócesis, fundamentalmente, está en las manos o en la responsabilidad del propio obispo. Pero sí, es un organismo de integración entre los Episcopados latinoamericanos. De la misma manera que cada una de las Conferencias Episcopales coordina los obispos de una nación, así también el CELAM integra a los episcopados de toda América Latina. “Integra” quiere decir que brinda apoyo, sea en cuanto a las distintas áreas de la pastoral sobre todo en la parte formativa como en la reflexión y la consideración de la realidad tanto socio cultural de América y su desafío con la evangelización.

¿Cómo se desarrollaron estas Conferencias?

Como dije antes, la primera Reunión se hizo en 1955.
Después del Concilio Vaticano II, se hizo una segunda asamblea plenaria del Episcopado en Colombia, en Medellín. En esa oportunidad Pablo VI estuvo siendo así el primer Papa que llega a América. De Medellín surgió un documento pastoral que orientaba para lograr una implementación o una aplicación de las conclusiones del Concilio Vaticano II a la realidad latinoamericana.
Los episcopados de los países que integran esta Conferencia conocen realidades sumamente complejas : no es lo mismo la realidad social, económica y cultural como puede darse en Argentina, en Colombia, en Haití, en Méjico o en Brasil. Aún dentro de cada país, la realidad sociocultural y religiosa también es muy diferenciada. Pero es también verdadero que tienen muchos elementos que son comunes y característicos. Pero sin embargo se ha buscado trabajar sobre los puntos coincidentes que afectan en general la evangelización y también a la vida de la misma Iglesia.

La tercera asamblea del CELAM se realizó en Puebla, Méjico. El documento que se elaboró en ella realmente un plan pastoral de evangelización de la cultura, o la aplicación a la cultura de la evangelización. Es un documento que fue muy trabajado.
El espíritu del Concilio enmarcado e iluminado por la Encíclica Evangelii Nuntiandi de Pablo VI sino que marcó fuertemente la vida de la Iglesia en América Latina y también en la Iglesia universal y la sigue marcando con todos los desafíos que tienen.
En ese documento se ratifica la necesidad no sólo de defender sino de encauzar y promover la religiosidad popular como elemento característico que tiene nuestra Iglesia latinoamericana.
Se destaca mucho en el documento el núcleo de la evangelización, su potenciación hacia la fe como encuentro con el Señor en la Palabra de Dios, en los sacramentos y en la vida fraterna llevando la persona de Jesucristo y su Evangelio hacia su inculturación. A su vez todas las situaciones de injusticia o de mal o de descrédito que se han vivido y se viven son particularmente atendidas en este documento.

Con motivo de celebrarse el quinto centenario del comienzo de la colonización y de la evangelización en América (1992) se convoca la cuarta asamblea del CELAM. Tiene lugar en Santo Domingo donde precisamente por primera vez se anunció el evangelio en América. Santo Domingo orientó su propuesta buscando nuevas respuestas para los novedosos desafíos que presenta la evangelización de la cultura y las manifestaciones de una nueva religiosidad, los lenguajes para la evangelización y la búsqueda de una penetración de la Iglesia en la conciencia de los cristianos para superar las injusticias, los escándalos que hacen que muchas personas estén en una situación de debilitamiento personal, cultural y religioso.

¿Quién convoca estas conferencias?

Todas estas conferencias fueron convocadas por el Santo Padre. Pío XII convocó la Primera. Pablo VI la de Medellín en la cual estuvo presente siendo ésta la primer visita de un Papa al continente americano. Él mismo había convocado la de Puebla pero falleció antes de que se realizara. El Papa Juan Pablo II ratificó todo lo que el papa Pablo VI había señalado y abrió la tercera Conferencia. Juan Pablo II, posteriormente, en 1992, convocó y abrió la Cuarta Conferencia. Continuando el trabajo que venia proyectando Juan Pablo II, el papa Benedicto XVI retomó todo eso y convocó la quinta Conferencia y estableció que se haga en Aparecida, Brasil.

¿Cuál es el lema de la próxima Conferencia?

“Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida” - Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida – (Jn 14,6) El lema de esta quinta Conferencia destaca tres puntos esenciales de la vida y de la acción de la Iglesia:
- discípulos
- y misioneros de Jesucristo
- para que los pueblos tengan vida en Cristo.

¿Cómo se preparó esta V Conferencia?

Esta asamblea como la anterior fue preparada con un trabajo en cada una de las diócesis de América Latina. Se mandó un instrumento de trabajo, unos lineamientos de reflexión que fueron trabajados e integrados con todos los aportes de toda América. Nosotros tuvimos en la Argentina un trabajo que se hizo en todas las diócesis en las que se trabajó con 18 fichas de trabajo sobre los distintos aspectos que hacen a la vida de la Iglesia y a la presencia y actividad de la Iglesia hoy. Fue trabajado desde las comunidades más pequeñas pasando luego a lograr síntesis integradoras, las que sirvieron para precisar los aportes que finalmente se elaboraron como el aporte elevado por Episcopado Nacional.

¿Que diferencia con un sínodo?

El sínodo tiene un carácter mucho más institucional. Se puede decir que los sínodos suelen ser sobre temas más precisos, concretos y determinados como puede ser la vida de los presbíteros, la catequesis, la formación sacerdotal, la formación laical, la familia, la juventud… En cambio estas Conferencias son más genéricas, más abiertas en cuanto a la temática y proponen siempre algún tipo de línea pastoral no acotadas ni cerradas a determinado tema.

¿Quién conforma la Asamblea?

Inauguracion La Asamblea está conformada por los representantes de cada episcopado latinoamericano. Dichos miembros son presentados por cada episcopado de toda América al Santo Padre quien finalmente los designa. El Presidente de cada Conferencia episcopal siempre integra el listado de su propio país.

¿Sólo participarán los presidentes de cada Conferencia Episcopal?

No. Al convocarse una Conferencia, se establece un determinado número de participantes dado que no participarán todos los obispos de América Latina. Dicha cantidad se fija proporcionalmente de acuerdo a la cantidad de diócesis que tiene cada país.

¿Otras personas participan que no sean obispos?

Suelen designarse tantos peritos como expertos que van a participar y otros en calidad de observador. Pueden ser laicos, consagrados. También se han invitado representantes de otras Iglesias hermanas que no están en comunión plena con la Católica. El Papa suele estar en parte de la Conferencia. También participan Cardenales y Obispos de algunos organismos de la Santa Sede.

¿Cuál es el contenido del Documento de Participación?

La preparación a la Conferencia se hizo trabajando con las Fichas de Trabajo destinadas a suscitar aportes para el Documento de Participación. Cinco grandes temas lo configuraron :
- El Anhelo de Felicidad, de Verdad, de Fraternidad y de Paz (Un anhelo universal, a la luz d la revelación),
- Desde la Llegada del Evangelio a América Latina y el Caribe vivimos nuestra Fe con Gratitud (Nuestros pueblos recibieron la bendición del encuentro con Jesucristo vivo. Una iglesia viva, fermentada, por la experiencia de la gracia de Dios).
- Discípulos y Misioneros de Jesucristo (por el encuentro con Jesucristo vivo, discípulos y misioneros suyos. Discípulos de Jesucristo. Discípulos en comunión eclesial. Discípulos para la misión)
- Al inicio del Tercer Milenio (Vivimos en medio de los dolores de parto de una nueva época. La globalización, un desafío para la Iglesia. Las esperanzas y las tristezas de nuestros pueblos nos interpelan. Y la Iglesia y los católicos, también ante otros desafíos)
- Para que Nuestros Pueblos en Él tengan vida (Evoquemos a discípulos y misioneros Santos. Contenidos y metodología de la misión. ¿Cómo ser discípulos hoy?).

Se habló mucho de la misión en la preparación de la próxima asamblea...

El tema de la misión es esencial a la Iglesia. Últimamente se lo destaca de modo especial. El Concilio, Evangelii Nuntiandi, los documentos de Puebla y Santo Domingo y las Encíclicas y Exhortaciones de Juan Pablo II muestran una insistente reafirmación de su necesidad como respuesta de mayor fidelidad a Jesucristo y como presencia más activa, más incisiva y más notoria de los creyentes en nuestro mundo sin límites ni fronteras.
Los fenómenos de la descristianización y del neopaganismo que se notan en nuestra cultura y que inficionan a nuestra población exige esta presencia que también es profética porque anuncia y realiza una vida totalmente nueva.
De ahí que el sub-lema de esta asamblea puesto por el mismo Papa sea la frase de Jesús en el evangelio de san Juan: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.

Como pastor de Paraná, ¿Cuáles son sus expectativas?

En Paraná venimos trabajando simultáneamente con los sacerdotes, consagrados y fieles laicos el documento del Episcopado Argentino “Navegar mar adentro” que es una implementación de lo que Juan Pablo II había establecido en “Novo Milenio Ineunte” puntualizando la comunión eclesial y la presencia activa del creyente en el mundo de hoy.
Junto con este trabajo estuvimos reflexionando las fichas de trabajo para hacer los aportes al documento de participación de la V Asamblea. Creo que en coincidencia con estos dos documentos aparece la necesidad de una creciente y sólida formación no solamente entendida como algo intelectual sino formación en el sentido de ir adquiriendo la forma o el estilo de obrar, de pensar de afrontar la realidad como Jesucristo : Formarse en el sentido de tener el mismo estilo, pensamiento y conducta que Jesucristo que lo va a llevar necesariamente a ser misionero y esto requiere de todos una tarea de fuerte conversión a la Palabra de Dios, a los sacramentos y una lúcida mirada hacia la realidad para ver y detectar lo que nuestro mundo y nosotros estamos requiriendo y esperando.

Esta formación tiene que llevar fuertemente a una renovación no solamente de la Iglesia en general sino fundamentalmente a las parroquias que es el lugar donde se vive y donde se forma o donde no se da lo que se tiene que dar para que se pueda vivir; una renovación de las parroquias que le dé a cada creyente de ser misionero.
Y también muy unido a esta dimensión parroquial , la dimensión familiar: la familia como lugar primario para la transmisión de la fe y al mismo tiempo como un ámbito en crisis hoy para la transmisión de la fe y para la verdadera la vida humana.
Estos vendrían a ser los objetivos o los acentos en las cuales necesitamos una renovación en la Iglesia. Personalmente yo confío que todo lo que se ha venido trabajando en nuestra diócesis de reflexión sea apuntalando y fuertemente iluminado por esta asamblea en la renovación de nuestra Iglesia.

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